3 de febrero de 2011

Decalustro

¡Bueno, bueno! Hace ya muchísimo tiempo que esto está vacío, camino ya de los dos meses. Es lo que tiene estar atareado, que siempre te falta tiempo y esto no es, por suerte o por desgracia, una prioridad. Antes de que se me olvide, quiero desear un feliz año (sí, fue hace mucho, pero ya he dicho que no me pasaba por aquí desde el anticuado año pasado…).

No es que hoy tenga nada especial que contar. Simplemente quería actualizar esto, y hacer, de una vez por todas, la entrada número 50. Cuando empecé hace un año con esto del blog, era una idea un tanto alocada que tuve. No tenía (ni tengo) un objetivo de entradas, ni de nada en especial. Era una vaga idea que se convirtió en algo interesante y, porque no decirlo, bonito. Así que con este número cincuenta, número redondo donde los haya, de esos que gusta ver y presumir (excepto en la edad), de esos que se celebran y se disfrutan. Quizá un día, de aquí a un año, año y pico, o menos de un año nunca se sabe, esté escribiendo la entrada cien, el número del centenario, el de los grandes festejos, el de los grandes aniversarios; el número de celebraciones por excelencia. De momento, contento con lo que se tiene, y con lo que queda por tenerse, aquí dejo este decalustro (o ciencuentenario) de entradas…