31 de enero de 2010

Perpetua pena

Ya está, tuvo que salir el temita. Cuando por fin parece que aparcamos la pena de muerte, sale la cadena perpetua. Y eso que la pena de muerte no ha quedado apartada para siempre, sino que muchos aprovechan estos “debates” sobre la cadena perpetua para introducir el tema, como quien no quiere la cosa…Desgraciadamente, el otro día me di cuenta de que estamos en el mundo al revés. Los que se consideran de izquierdas, no sólo retrasan la jubilación dos años, sino que, algunos de ellos (y no me refiero a políticos, sino a personas cercanas), creen en la pena de muerte aplicada a casos excepcionales. Pero, afortunadamente, la Unión Europea (que no es algo inventado sino que supuestamente existe) no admite países cuya legislación permita la pena capital. Por lo menos por ahora…

Esta es la situación “normal” porque es una situación coherente. Lo que no parece tan coherente es que el país de la libertad no tenga en algunos estados el derecho fundamental, el derecho a la vida. Porque está muy bien eso de que ha sido él quien ha matado o violado primero, y que ojo por ojo, diente por diente, pero ya decía Gandhi que ojo por ojo, y todo el mundo acabará ciego. Y tampoco es del todo coherente castigar a alguien por matar, y hacer lo propio…

Como decía, he oído ya varias veces decir que se está a favor de la pena de muerte en casos excepcionales, como los violadores reincidentes, asesinos en serie, etc. Y, ante mi asombro, he encontrado a sectores conservadores y de derecha mostrarse en contra, con argumentos que no comparto, pero se mostraban en contra. Por supuesto, ninguno de estos dos casos es generalizable, pero son excepciones curiosas.

No obstante, el temita de la semana no ha sido la pena de muerte, sino la cadena perpetua. Se ha defendido con argumentos del tipo: “en Europa la tienen muchos países” y otros tantos bastante cuestionables. Y se ha hablado de cadena perpetua revisable cada cierto tiempo… ¿Qué es una cadena perpetua revisable? ¿Si se elimina esa condena, no deja de ser perpetua? El término revisable se aplica para rectificar en casos de reinserción social, pero parece un tanto ilógico. ¿No sería más apropiado que se cumplieran las condenas de manera íntegra y se evitaría la reforma del Código Penal y la Constitución? Porque no entiendo la diferencia entre cadena perpetua y una condena de tres siglos de cárcel, teniendo en cuenta que esta última también es revisable. Incluso la segunda es, técnicamente, una condena mayor puesto que perpetua hace referencia a la vida del preso, y la segunda sería más larga, pues nadie vive trescientos años…

Lo que no entiendo es por qué se sigue debatiendo acerca de cadena perpetua sí, cadena perpetua no. Hace tiempo ya se decidió no aplicarla y no se puede estar todo el tiempo, cada vez que surge un nuevo caso, volviendo al tema. Está bien debatir, y en eso se basa la democracia, pero no se puede debatir constantemente sobre lo mismo, porque parece que no haya otras cosas que hacer. Y es una pena que los partidos políticos utilicen las tragedias para ser oportunistas y volver al tema. Pero parece que esto no va a cambiar nunca, que va a utilizarse de manera perpetua. Qué pena.

29 de enero de 2010

Un juego vital

Invictus es el título de la película que hoy se estrena dedicada a Nelson Mandela. Algunos piensan que el deporte es algo más que simple deporte, y otros dicen que es un juego, un entretenimiento. En días como hoy nos damos cuenta de la importancia que tiene, lo que un solo partido es capaz de lograr, de conseguir. Gracias a un partido, y a Mandela, por supuesto, los sudafricanos, negros y blancos, acabaron con sus luchas y se unieron en un mismo sentimiento, el orgullo de que su selección de rugby se proclamara vencedora frente a Nueva Zelanda y contra todo pronóstico. El deporte fue el único capaz de acabar con un apartheid que, no mucho tiempo atrás, parecía inamovible. Nelson Mandela, antes de asumir la presidencia del país, estuvo veinte años encarcelado. Cada día recitaba un poema llamado Invictus (de ahí el título de la película) cuyos versos finales son: soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma. Mandela tuvo esperanza de sacar adelante al país mediante la unión y no la venganza. Sin duda, un ejemplo para muchos…

Acontecimientos como este nos llevan a reflexionar acerca del deporte. ¿Es algo más que eso? ¿Tiene un poder especial? ¿Juego o pasión? Sin lugar a dudas, el deporte es algo más que un juego. El deporte conlleva sentimientos, emociones…Alegrías y tristezas, desolación y esperanza. Porque el deporte es vida. Es el único capaz de agrupar a diferentes sectores de una misma sociedad. Consiguió unir durante un rato a los iraquíes cuando ganaron la Copa de Asia. Logró que España (ese país que muchos dicen que es una nación dividida) se paralizara en torno a un triunfo de su selección de fútbol en la Eurocopa; y también nos sentimos orgullosos de Nadal, de los chicos del baloncesto, de ciclistas, jugadores de balonmano y un largo etcétera. Porque el deporte es lo único que ha conseguido que los dos partidos políticos más importantes se pongan de acuerdo en algo. Porque une a personas, une a naciones…

Quizá sea por esto por lo que hemos de inculcar a los niños valores más adecuados respecto al deporte. Es un juego y se ha de competir, se ha de luchar, de sufrir, de reír y llorar, de disfrutar…Es “únicamente” un juego, pero un juego que une, un juego que es algo más…un juego que cambia la Historia, un juego que reconcilia, un juego vital…

28 de enero de 2010

Esperanza

Récord. He conseguido enlazar dos entradas en dos días consecutivos. ¿Lograré batirme a mí mismo? Todavía está por ver. Y sin entretenerme más le dedico la entrada de hoy a la esperanza…

La esperanza como sentimiento, y no como la señora que vive en el piso de abajo o la amiga de nuestra abuela, es algo único e inconfundible, algo vital. Se dice que la esperanza es lo último que se pierde y quizá es este el pensamiento más correcto. Porque las personas, tan complejas y sencillas al mismo tiempo, nos contentamos con pensar que las cosas van a mejorar, que el futuro será mejor. Esto nos sirve para intentar olvidar los problemas del momento e intentar sacar fuerzas para seguir adelante. Por suerte, o por desgracia, la naturaleza del ser humano es así. No obstante, se nos plantea un inconveniente. La esperanza puede, y de hecho lo hace, mantener ciertas expectativas en relación con determinados temas, y puede que estas expectativas sólo existan verdaderamente en nuestra mente. Quizá me haya quedado poco gráfico, así que lo aclararé con un ejemplo. ¿Debe el chico seguir teniendo esperanza en conseguir a la chica después de que lo haya rechazado? ¿No sería seguir algo imposible o inútil? Yo no tengo respuesta a esta pregunta, o a cualquiera similar, así que he pensado que lo mejor es ver distintas opciones. Un filósofo alemán de nombre impronunciable (sí, hablo de Nietzsche) dice que la esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre. Y no se equivoca, pues este supuesto chico continuaría con su vano intento de conseguir algo que nunca va a tener, y la esperanza no hace más que acrecentarlo. Machado le diría al caminante que hoy es siempre todavía, así que, según él, nuestro personaje debe seguir intentándolo. Hay un empate, uno a uno. Para deshacerlo he “traído” a otras dos personas importantes. Aristóteles decía que la esperanza es el sueño del hombre despierto (no sé si para bien o para mal), y como la virtud está en el término medio, tampoco nos aclara mucho…

¿Esperanza sí? ¿Esperanza no? ¿Esperanza la justa? Martin Luther King luchó durante años por los derechos de la gente negra en Estados Unidos y necesitó confiar en la esperanza para ello. Decía que si supiera que mañana se acaba el mundo, él hoy plantaría un árbol y que si ayuda a una sola persona a tener esperanza no habrá vivido en vano. Él confiaba en el poder de la esperanza. Ese poder que hace que el ser humano sea el único capaz de levantarse de situaciones imposibles y seguir adelante, el único capaz de confiar en el futuro sin dejar de lado al presente. Todos tenemos nuestras esperanzas puestas en algo, y esa ilusión es la que nos hace continuar día a día, porque, ¿Qué es la vida sin esperanza? La vida sin esperanza no es vida. La esperanza mantiene nuestras ilusiones, nuestros deseos, nuestros sueños y nos hace seguir siempre hacia delante, ser optimistas, y nunca tirar la toalla. Debemos luchar por aquello que queremos y en lo que creemos, debemos seguir adelante. Es nuestra naturaleza…

27 de enero de 2010

No hay dos sin tres...

Eso es lo que dice el refrán, y aquí estoy yo para dar fe, como los notarios. Una fe, que como diría un sector de la sociedad, actualmente presenta unos problemas más graves que el de Haití. Para mí, la única fe que presenta problemas es el hospital (situado en Valencia) porque lo que viene siendo la cuestión religiosa…Claro que esto ya depende de cada uno y de la interpretación que haga. En mi modesta opinión, ha de llevarse por dentro y mostrarla cuando uno quiera, la necesite o le dé la real gana. Pero como he dicho, cada cual piensa lo que quiera, y no quiero pecar hoy de “refranista”, pero las opiniones son como culos, cada uno tiene la suya…

El problema en estos casos surge cuando se tiene hemorroides, esas opiniones estúpidas, retrógradas e inaceptables (también está la “diarrea”, pero de esto ya hablaré otro día). Todas las opiniones son respetables, sí, por supuesto…son aceptables todas aquellas que respetan también al resto. Quiero decir, yo puedo tener una determinada opinión sobre algo, y cualquier persona tiene derecho a tener la opuesta. Tanto mi opinión como la suya serán igual de dignas, aceptables y respetables, siempre y cuando ambas se respeten y respeten al resto. Y cuando digo que respeten al resto, me refiero a que deben de cumplir unas determinadas “normas” no escritas que todos tenemos en mente. ¿Debemos aceptar una opinión que atente contra otra religión? ¿Un pensamiento misógino? ¿Una ideología racista? Me parece que ya hace bastante que dejamos atrás todo esto. La misoginia, que todavía sigue en demasiados países, se acabó (supuestamente) el siglo pasado. La religión también quedó medianamente zanjada, aunque desgraciadamente todavía perdura. Y el racismo, que podemos decir de él. Pues que no aprendemos. Hace no tanto, pese a que queda oculto en la memoria, la humanidad vivió uno de sus peores episodios que desembocó en una guerra que acabó con millones de personas muertas, asesinadas, torturadas y otras tantas traumatizadas, y que no llevó a ninguna parte. Bueno, sólo a una: a que EEUU se considerara el amo y señor del planeta.

Esta última semana se ha hablado mucho de inmigración en dos pueblos, uno catalán y otro madrileño. No voy a ponerme a explicar un problema que muchos sabréis y en el que puedo equivocarme desde mi ignorancia. Lo que sí me atrevo a decir es que en muchos países la crisis nos está llevando a posiciones “nacionalistas” que me recuerdan a las que hace unos años llevaron al mayor asesino de la historia (y ahí están los datos) a gobernar Alemania. Sólo espero que esto continúe como una impresión mía y que, por una vez, mostremos la “evolución” de la que tanto alardeamos y evitemos el creer que nuestro país es el mejor (salvo que hablemos de fútbol y la selección española esté por medio…) Porque, al fin y al cabo, los países son líneas sobre unos mapas…Y tampoco viene mal recordar que todos venimos de lo mismo: un mono que se divertía balaceándose de árbol en árbol…