Con esta ya van 30. Treinta las veces que habéis comenzado a leer una entrada. Treinta las veces que, pacientemente, habéis empezado a leer una entrada esperando encontrar algo útil, identificaros, reíros, o simplemente pasar unos minutos entretenidos. Treinta, ese tercio de cien, ese número de celebración, de recuerdo, de memoria. La potencia de la trigésima entrada. La majestuosidad de un número redondo. La ilusión de seguir hasta el cuarenta, cincuenta, y con suerte hasta el cien.
No sé si esperaba llegar tan pronto, o tan tarde, según se vea, hasta la entrada treinta. Me planteé escribir un par de veces o tres por semana, pero realmente nunca pensé en los números de la entrada. Y es que, ciertamente, cuando empezamos algo con ilusión, no pensamos en el futuro, lo aprovechamos, paso a paso, palabra a palabra, línea a línea, párrafo a párrafo…
Esta trigésima reflexión me gustaría dedicarla al tiempo. Por culpa de la nube de cenizas, el tráfico aéreo europeo se ha parado, paralizando también Europa y, consecuentemente el mundo. Suena triste, pero si lo pensamos, un montón de cenizas es capaz de paralizarnos. ¡Y nosotros nos creemos tan superiores a la naturaleza! De vez en cuando es bueno recibir una lección de humildad: las cenizas son superiores a nuestra tecnología. Tantos años desperdiciados. Siglos de avance para nada.
Esta situación ha afectado especialmente al fútbol. Los equipos se han acostumbrado a viajar en avión y llegar en poco tiempo a su destino para jugar los partidos. Ahora, un volcán impronunciable islandés casi nos deja sin Champions. Por suerte, seguimos teniendo autobuses, y aunque se tarde más tiempo, todavía se puede viajar en esos viejos cacharros. Hemos desperdiciado 50 años de ingeniería aeronáutica, pero por lo menos continuamos con otros vehículos. Y, por suerte, continuaremos disfrutando del deporte de masas que esta noche nos ofrece un interesantísimo Inter-Barça, o lo que es lo mismo: Mourinho-Guardiola. Si se me permite, yo matizaría un poco más esta comparación: Antifútbol-fútbol, defensa-ataque, chulería-elegancia. Y no falta tampoco el morbo con ese duelo de killers, ese Eto´o-Ibrahimovich.
La verdad, esta entrada no quería hablar de fútbol al margen de esta anotación anterior. No obstante, la situación que vivimos estos días me recuerda a un partido de fútbol donde el equipo pequeño (las cenizas) ha ganado al grande (nosotros, los humanos) por una goleada. Queda por saber si conseguiremos marcar el gol del honor…

wow! gran reflexión la de las cenizas y la humanidad! jaja me ha gustado mucho! algo similar decian hoy en las noticias de antena tres... aunque no me ha gustado todas esas comparaciones con el futbol, me ha encantado lo de que jugamos de visitantes.... hasta la cien y más allá
ResponderEliminar