Puede parecer que lo hago a propósito, pero es más bien casualidad, coincidencia. Y es que la vida está llena de casualidades. Como fue casualidad que mi primera entrada de febrero coincidiera el día dos, y que la primera entrada de marzo coincida el día tres… ¿Coincidirá la primera entrada de abril el día cuatro? Quién sabe…
Casualidades y coincidencias al margen, entramos ya en marzo. De hecho entramos hace un par de días. Marzo, mes de la primavera, de las fallas y del amor. Porque no sé si será la revolución hormonal que produce la época del año, el cambio de estación, pero es un mes propicio para el amor; al menos, eso es lo que dicen. También es un mes de cumpleaños, pues en enero y febrero conocemos a un par de personas que cumplen años, pero seguro que conocemos a tres, sino más, que cumplen años en marzo. Una paradoja, sin duda: el mes de la juventud de la primavera coincide con el de la vejez de muchos. ¿Otra casualidad? Puede.
En resumidas cuentas, y siguiendo mi relativa brevedad de las últimas entradas, se espera mucho de un mes como marzo. Mes del día del padre…¿por qué se queman cosas ese día? ¿Representa la quema de más de un padre? Evidentemente todo esto son preguntas que lanzo al aire, sin pretender que nadie encuentre respuesta. Y si la encuentra, mi más sincera enhorabuena. En fin, día tres del tres, a las 6, el doble de tres, os dejo con esta breve y, quizás, un tanto absurda reflexión… ¿Será casualidad?

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