12 de marzo de 2010

El secreto de la vida...

Todo pasa y todo queda. Así empieza una de las canciones más famosas de Serrat en la que homenajea a Machado. Es que, en definitiva, la vida es eso. Cosas que pasan y cosas que quedan. Una sucesión de hechos, una sucesión de situaciones, de acciones. Hechos que pasan y se olvidan. Situaciones que pasan y quedan. Otras que simplemente pasan, o simplemente quedan. Una sucesión, una simple narración… ¿Qué es la vida sino? ¿Acaso hay algo más? Parece triste, pero la vida no tiene ningún secreto más allá. Porque la vida son hechos, y nada más.

En todo caso, son los hechos los que tienen secreto. Y, en última instancia, el sentido de la vida reside en conseguir la felicidad, ese es el secreto de los hechos, y por tanto, el secreto de la vida. De ahí entonces que la vida sea ética y moral, pues se supone que son las ciencias que nos guían hasta la felicidad.

Esto es, por supuesto, desde el punto de vista teórico. En la práctica es muy diferente. Porque la vida, en su versión más práctica, consiste en una sucesión de hechos, pero unos hechos mágicos, unas situaciones maravillosas, muchas veces indescriptibles. Alguien dijo que en ocasiones una simple sonrisa es suficiente para alegrarnos el día. Quien dice sonrisa dice mirada, dice gesto, dice palabra. Un momento de felicidad, un minuto de alegría, un segundo de sonrisa. Y también instantes de pasión, de tristeza, de melancolía, de nostalgia, de seriedad, de reflexión, de pensamiento, de miedo, de sorpresa, de excitación, de nerviosismo y tranquilidad. Como suele decirse, hay tiempo para todo. La clave está en elegir lo adecuado para cada ocasión, y aprovechar el tiempo al máximo. Porque cada segundo que pasa es uno menos de vida, cada latido es uno menos, cada inspiración y espiración nos acerca al final. Un final impredecible, porque al salir a la calle puede caernos una maceta y nos quedamos en el sitio. Siempre esperamos un futuro mejor, y por eso desaprovechamos el presente. Y la vida es en esencia lo que hacemos hoy, no lo que hicimos ayer ni lo que haremos mañana. Cada día es una nueva oportunidad, un instante, unos minutos, horas y segundos. Es muy triste, pero cada día, estamos más cerca del destino, y en eso todos los seres humanos somos iguales, acabamos en el mismo lado. Por eso Machado decía que el camino son nuestras huellas, porque son nuestras acciones, las situaciones, los hechos. Y no tenemos que volver la vista atrás porque sólo es lamentarse de lo que pudo haber sido y no fue, de lo que teníamos o no teníamos que hacer. No miremos una senda por la que ya no vamos a ir. Miremos al futuro pisando el presente, esa es la clave de la vida y la primera clave de la felicidad. Los hechos no nacen espontáneamente, hemos de crearlos. Las situaciones mágicas de la vida son los pequeños ratos diarios. Porque la felicidad completa y permanente no existe, pues si sólo hubiera felicidad seríamos infelices. La felicidad la representa el conjunto de instantes, momentos, horas, minutos y segundos que un lejano día recordaremos, en nuestro lecho de muerte, a pocos segundos de que todo acabe. En esto reside la paradoja de la vida feliz, en que sólo se aprovecha un instante corto. Y por eso es tan sumamente satisfactorio…

1 comentario:

  1. no lo he leido entero... ya dije que no me veo capacitado para hablar de algo como la vida, con todas sus complejidades aunque parezca tan simple... algún dia lo intentaré y de ahi puede salir cualquier cosa

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