15 de febrero de 2010

Bienvenidos al club

Los lunes siempre son un día odiado por todos, o por la casi todos si se da el caso de que existe algún masoquista por ahí. La palabra lunes tiene siempre una connotación negativa, todos pensamos que es un día bastante asqueroso porque significa el final del fin de semana y la vuelta a la rutina, a la estresante vida diaria, y significa que todavía quedan cinco días para que volvamos a ese ansiado descanso que empieza la tarde del viernes y acaba la noche del domingo. Y es que el lunes ha caído mal, porque se mire por donde se mire, hay algo malo en él.

Para muchos un día con sol es algo fantástico, maravilloso, impresionante, excitante, vivaz, y una larga lista de más adjetivos. Vamos, que si no fuera porque se morirían de sed, por ellos nunca llovería. Entonces, para esta gente, y suponiendo que no les guste el lunes, hoy es un día odioso: lluvia y lunes, una combinación nefasta. Tanto o más que un martes trece…

Probablemente el problema está en que no sabemos ver lo positivo de los lunes y la lluvia, y preferimos quedarnos con lo negativo. Esta es otra de las tan fantásticas y estupendísimas características que tenemos nosotros, los seres humanos. Ya lo decía Van Gaal: “siempre negativo, nunca positivo”. Un día tendré que hablar del ser humano, porque ya son varias las peculiaridades que de ellos he mencionado, y así no dejo las cosas a medias. Pero de momento me quedo con los lunes lluviosos. Como la mayoría de la gente, prefiero un día soleado y templado a un frío día de lluvia; más aun los fines de semana. Pero los lunes no me molesta que llueva. ¿Qué mejor que volver a la aburrida rutina que con una fina lluvia? ¿No es mejor esto que un día soleado en el que tengamos el deseo de salir y nos preguntemos constantemente “qué hago yo aquí”? A fin de cuentas, no parece tan malo visto así…

No obstante, y aunque generalmente prefiero un solecito, soy de las pocas personas a las que les gusta la lluvia, esa fina lluvia de invierno que convierte el ambiente en un paisaje melancólico y nostálgico. Supongo que mi amigo Álvaro estará de acuerdo con esto, porque él también es del club. Desde el punto de vista subjetivo, el lunes nos aporta cosas mucho más profundas. Cada lunes tenemos la oportunidad de empezar una nueva semana, tenemos una nueva oportunidad de mejorar, de crecer, de avanzar y de evolucionar. Hay días, semanas, meses e incluso años mejores y peores, pero la clave está en empezar cada semana de nuevo, de no abandonar esta lucha continua que tenemos, de seguir adelante. Si la anterior ha sido una mala semana, borrón y cuenta nueva, si ha sido una buena semana, intentemos repetirla o mejorémosla. Podemos empezar la semana mirando la lluvia y pensando lo que todavía tenemos por delante, lo que nos queda por hacer. Seamos un poco positivos…

Por todo esto, un lunes con lluvia es a la vez la peor y mejor situación que se puede dar. Empieza la semana, la lluvia deprime, nos apaga, pero tenemos una nueva oportunidad, podemos reflexionar, seguir adelante una vez más. Igual, a partir de ahora, más de uno empieza a mirar los lunes de otra manera. Puede que, al fin y al cabo, ya no tengáis ese mal concepto de la lluvia. Bienvenidos al club.

1 comentario:

  1. Al fin y al cabo, es necesario de un poco de vivacidad. Da igual que nieva o llueve, haga sol o haya un tornado. Nunca negativo, siempre positivo es el pensamiento a seguir.

    Porque al fin y al cabo... No podemos dejar nuestra lucha por un mero cambio de dia.

    Buena entrada (Del pelo no)

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