2 de febrero de 2010

Después del uno, el dos...

Ya era demasiado extraño tantas entradas seguidas. Tampoco ha pasado demasiado desde mi última, sólo un día, y la verdad es que sí que tenía algo preparado para ayer, pero finalmente no lo publiqué. Cada cosa en su momento. Aunque sólo he faltado a mi cita un día, parece que haya pasado mucho. ¿Cómo es esto? Pues porque hemos hecho la transición de enero a febrero. Dejamos atrás el mes frío, el mes del año nuevo, de los regalos, de los propósitos para el nuevo año y el mes de la cuesta. Espero que la consiguierais subir y estemos todos aquí en la cima. Y, por supuesto, cuidado no caiga nadie ladera abajo…

Entramos en febrero, el mes más corto, más efímero, pero a la vez el más intenso. Porque son veintiocho días, veintinueve los años bisiestos, en los que tenemos una agenda muy apretada. El día uno, como cualquier mes, tenemos la cita mensual del primero de mes, que en esta ocasión ha coincidido en lunes, para comenzar el mes con energía. A mitad de mes (y no podía ser más exacto) está la cita habitual (y en esta ocasión es una cita literal) de San Valentín. Parece que las compañías comerciales no tenían suficiente y decidieron crear este día del amor improvisado para continuar con el consumismo desenfrenado. Un día cuyo origen no está muy claro, y parece que no se va a aclarar. Total, ¿a quién le importa? Como curiosidad, esta fecha se popularizó a partir de 1969, y es que, no había otra fecha más amorosa…Pero con San Valentín no hemos cerrado el calendario. Porque como he dicho, febrero es un mes corto pero vibrante, podríamos catalogarlo como un mes disfrazado. Por algo se celebran los carnavales, esas fiestas de caretas que se viven tanto en Brasil a ritmo de samba. Para acabar el mes, tenemos un día un poco inusual, el veintiocho, y el veintinueve. ¿Os habéis fijado que todo el mundo conoce a alguien que nació este día tan poco habitual?

Pero esto no es lo único que tiene el mes de febrero. Para Barack Obama, este es un mes especial: un 17 de febrero anunció su campaña electoral y el 27 de febrero de 2009 impulsó un importante plan económico, entre otras cosas. Darwin, el hombre que tuvo la osadía de emparentar al hombre con el mono (para algunos una aberración tremenda), nació un 12 de febrero, el de 1809. Un mes especial y espacial, porque para completar la categoría científica, el planeta Plutón (o astro según los últimos acuerdos) fue descubierto en febrero de 1930. Y hablando de astros, los nacidos en febrero son Acuario o Piscis, dependiendo si nacieron antes o después del veintidós. Por cierto, el veintidós son los dos patitos y el 22 del 2 es un poco casual. Y es que la vida son casualidades…

Lo mejor será empezar este mes con energía, con alegría, con viveza, con entusiasmo; si ha sido importante para Darwin y Obama, ¿por qué no para nosotros también? Intentemos disfrutar al máximo estos veintiocho días, porque cuando pase el mes, habremos pasado un tiempo ya irrecuperable. Que sea corto no significa que no tenga importancia. Ya lo dice el refrán: lo bueno, si breve, dos veces bueno. ¡A disfrutar la vida se ha dicho!

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