Continuamos con la lluvia, continuamos con la semana que pronto acaba, continuamos con el frío y continuamos continuando. Lo dije ayer y lo reitero. Debemos continuar. Tenemos que continuar. Es casi una obligación. Somos seres humanos, y siempre continuamos. Así que yo no seré la excepción, y llegando a la docena, como los huevos, continúo escribiendo después de tres días de ajetreo…
La entrada no la dedico a nada ni nadie en especial, sino a un conjunto de cosas. La primera, como no, es la continuación de la que hablaba antes. Porque los seres humanos, no sé muy bien por qué, siempre tendemos a mirar hacia el futuro. Un futuro incierto e impredecible, confuso. Por algún motivo, no vivimos nunca en el presente. ¿Tan mal estamos? ¿Por qué no disfrutamos más del día a día? Porque, en caso de no depositar toda nuestra ilusión en el futuro, nos centramos en el pasado. Entre ambos, me quedo con el futuro, sin duda. Más que nada porque el futuro está por llegar y puede cambiarse (relativamente) pero el pasado es algo que está ahí, no va a moverse ni a volver y no va a cambiar. ¿Por qué nos centramos en él entonces? ¿No es mirar la piedra quieta en lugar del animal que corre? Siempre me he preguntado que impulsó a Karina a decir que cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Por lo menos a mí, no me lo parece. ¿Alguien volvería a la Segunda Guerra Mundial? ¿A la Gran Guerra? ¿A la esclavitud y el Antiguo Régimen? Igual algún resto de la aristocracia lo haría, pero yo ni me lo pensaba. Tampoco es que el de ahora sea un mundo ideal, pero algo se ha mejorado, aunque sea poco…menos da una piedra. Como decía al inicio, siempre miramos hacia delante, seguimos, continuamos. Depositamos nuestras esperanzas en lo impredecible, lo impreciso, pero en algo hay que depositarlas. ¡Y qué mejor que en el progreso, la prosperidad, la felicidad…!
El otro asunto del día es Descartes. Un filósofo muy aclamado por muchos, uno de los más famosos, pero que a mí me ha dejado algo que desear. Si bien es cierto ha intentado salir del pienso, luego existo y concluir algo, no como Kant que llegó a la nada y se quedó tan ancho, pero los argumentos dejan bastante que desear. No sé si es peor lo de uno o lo de otro. Porque uno nos dice que las cosas son buenas porque Dios es bueno, que somos nosotros los malos que se equivocan. Y el otro se queda de brazos cruzados. Prefiero pensar que Descartes hizo algo más. Por lo menos tuvo imaginación…Platón tampoco es que se lo currara mucho, se inventó una realidad alternativa y poco más, pero sus argumentos eran más complejos; propios de alguien con mucho tiempo y con una falta de riego (pensarán muchos), pero más complejos. Aunque también he de añadir que me encanta la forma con la que Descartes aplica la duda y razona. Algunos argumentos dejan que desear, sí, pero la manera de enlazar conceptos parece simple y es realmente compleja. Para nada dudosa…
No descarto (y aquí llega el chiste fácil) hablar otro día más en profundidad, pero no es cuestión de comerse un platón de filosofía así, de repente, sin avisar (¡y sigo!). Sobre Kant aún no tengo chiste fácil, pero tiempo al tiempo…

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