23 de febrero de 2010

Uno de esos días...

Suelen decir que hay días buenos, otros regulares y algunos realmente malos. Supongo que luego vienen los pésimos. Creo que después ya no hay nada…Quizá hoy es uno de esos días muy malos, en el límite entre lo frustrante y lo catastrófico. Uno de esos días de tiempo apacible, con sol, pero con un viento que parece avecinar tormenta. Espero que no sea la calma que precede al huracán.

Estamos en la recta final de febrero, hemos pasado los dos patitos, bueno, tres por ser el segundo mes, y la rima de la suma de la fecha de hoy es la más conocida. A priori todo parece normal. Pero verdaderamente es uno de esos días que hay que tirar de coraje para aguantar, para no mirar la ventana, abrirla y tirarse. Hay que demostrar la parte más humana de cada uno y a la vez la más animal. La animal por tener que estar alerta constantemente y luchar sin piedad. La humana por la lucha, no el acto en sí, sino los motivos. Humana por el coraje que hay que echarle. Humana por la valentía. Humana por seguir, por no cansarnos, por no rendirnos, por defender hasta la muerte lo que creemos, y, sencillamente, por esto último: por lo que creemos.

Creencias hay de muchas clases: religiosas, supersticiosas, obvias… Y, aunque no lo parezca, todas tienen algo en común. Incluso las religiosas, tan distintas, variadas y diversas, tienen algo en común. Creen en algo. Luchan por algo. Depositan toda la esperanza en algo. Otra vez, sí, parece que todo nos lleva hasta la esperanza. Pero hoy, aunque sea inevitable nombrarla, no es un día para ella. Porque aunque tengamos esa creencia, nos la replanteamos. No me considero religioso, ni supersticioso en exceso (sí un poco, ¿y quién no?), ni tampoco creo en cosas muy obvias, del tipo que todo lo que sube baja y cosas por el estilo. Creo en cosas simples, en las que casi todos creemos. Esto no quita que tenga mis rarezas, que son tantas como normalidades, sino más. Y aún con las creencias, con mis esperanzas puestas en algo, días como hoy hacen que uno se lo replantee todo. Es ese día que reflexionamos sobre lo que hemos hecho bien y mal, y pensamos lo que tenemos que cambiar, que mejorar. También lo que no cambiamos y dejamos estar, por el motivo que sea: porque es lo correcto, nos gusta o sencillamente porque nos da la real gana.

Hoy es un martes de reflexión, de análisis, de sacar conclusiones. Un martes de melancolía y nostalgia, pero también de futuro, progreso y esperanza. Un día de los complicados, porque miramos atrás, adelante y al centro; y nuestro cuello se resiente. Hoy toca pensar, meditar, reflexionar. Y después de todo, toca sacar una sonrisa para afrontar mejor el futuro, para disfrutarlo, para pasarlo bien, y para continuar con el vano intento de ser felices. Un día humano. Uno de esos días…

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