Retomo la marcha después de unos ajetreados días. Escribo mi primera entrada capicúa, la 11, en un día trece como hoy, vísperas del día más meloso de todo el año, del segundo día que más flores se venden (después del día de Todos los Santos) y el día que más bombones se regalan. Por eso, ante este dulce veneno que nos venden en forma de romanticismo, no puedo hablar de otra cosa, porque yo también me he infectado…
Pero no quisiera hablar de tonterías ni ñoñerías, ni de si el día es algo verdadero o impuesto, ni de bombones, flores, regalos…Prefiero centrarme en el querer. No el querer auténtico, sino el supuesto querer. Parece un tanto confuso, pero después de la explicación se comprenderá y seguro que muchos sabéis de qué hablo. Hablo de esa moda de ahora de decir constantemente te quiero, de adornarlo todo con corazones, unos corazones representados con (L). Por supuesto nadie habla diciendo: paréntesis-ele-paréntesis, pero tampoco descarto que de aquí a un tiempo sea lo más usado. Cada día, veo como el significado original de las palabras va cambiando o acaba degradándose, perdiendo su sentido original. Es una lástima…
Existen personas que cada comentario que escriben lo han de acompañar con el símbolo (L) para dejar constancia de lo amorosos y generosos que son, de lo que quieren a todo el mundo, aunque lo conocieran ayer mismo, o hace veinte minutos. Puede parecer que exagero, pero tristemente es así. Porque se está convirtiendo en algo habitual decirle al primero que pasa todo lo que le queremos y lo feliz que nos hace. Seamos realistas. ¿No será que ansiamos demasiado algo que no tenemos en realidad y hemos de demostrarlo? Porque no se me ocurre ninguna otra explicación. Hace años, sólo se le decía te quiero a una persona, dos, o a lo sumo tres. Son las redes sociales las que nos han hecho cambiar esta concepción; ésta y la de la amistad, porque no todos los “amigos” que tenemos agregados lo son verdaderamente. No tendríamos ni la mitad si sólo eligiéramos a los de verdad. Pero como seres humanos nos puede la codicia, y cuanto más mejor. No hay remedio para eso.
Sin embargo, he visto un espacio entre tanta palabrería inútil y vacía, entre tanto símbolo hueco. Hace un tiempo existía una campaña que ya rechazaba esta postura. Recuerdo su eslogan: Campaña anti-nicks melosos: tu pareja debe saber que la quieres, nosotros no. Ahora Facebook ya cuenta con un grupo de personas que piensan que se utiliza demasiado a la ligera el te quiero. Me alegra saber que no soy el loco de la autopista que va contra dirección.
Quizá un día todo retome su sentido original y olvidemos este derroche de amor que tanto nos hacen ver que es lo mejor y lo normal. Quizá un día todo tome su sentido original y se volviera a lo que no hace tanto significaba…¿Qué pensaría Bécquer si un día levantara la cabeza?

El problema de todo, es, efectivamente, tuenti y facebook.
ResponderEliminarRealmente, no es culpa de las redes sociales (Aunque si han afectado bastante) sino de la educación de televisión que se ha venido dando durante los ultimos 20 años a los jovenes. A nosotros nos pillo por poco, pero no estamos como muchos otros jovenes (Dentro de nuestra generación, es cierto que hay mucha gente que lo hace, y de generaciones anteriores) pero solo hay que mirar a mas pequeños para darse cuenta como esta la cosa.
Aunque todo es relativo